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DE LA SERIE PAISAJE URBANO

 

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La producción artística de Ángel Balanta, que no es diferente a quien escribe, ha partido de lo bidimensional y este proceso desde los espacios habitados, empezando a tocar la instalación como una extensión de la primera, apoderándose de fragmentos cotidianos que son recontextualizados y se convierten en un ejercicio para la memoria.
En este proceso de apropiación de imagen, el recorrido toma mucha importancia, ya que es ese paisaje exterior, el que define las cualidades de la obra y de donde sale el dialogo de esta. No podía haber tomado un espacio más adecuado que aquel que es el vertedero de pensamientos diversos, donde el signo visual se convierte en un bien de información, y del cual nuestro autor se apropia sin tratar de quitarle esas marcas de desgaste y esa sensación de tiempo que permanece tatuado en el asfalto.

ANÓNIMOS

Imagen2Autorretrato. Este en particular parte de un proceso muy primitivo. Para ello cubro mi rostro con pigmento negro que se asocia a mi piel, para luego limpiarme con el lienzo, quedando impresa en el mi interpretación principal del retrato. Los dientes aparecen divagando, sin un rumbo fijo salen de la boca como palabra y ya son identidad hasta la muerte; esa identidad que se había perdido en el anónimo, afro, desplazado, que llega a la ciudad tratando de desprenderse de su pasado rural; ya no quiere saber de alabaos, de historias de tundas, duendes; quiere conocer solamente del concreto que desgasta su rostro y su memoria, hasta no querer recordar nada en absoluto. Ahora no se siente totalmente de aquí y es difícil volver allá.

 

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Existe en mí un interés por el diente que no es solo objetual, ya que es una representación del hombre con su intimidad, su espacio y los otros. Los dientes aparecen divagando, sin un rumbo fijo y últimamente sepultado, creando una relación con las fosas comunes, que se han convertido en parte de nuestra cotidianidad social, traducidas en una obra que contiene la memoria del pasado, y nuestra problemática presente. Realizo una interpretación que expresa de un modo personal la realidad que nos rodea, aunque no todos la hayamos vivido a fondo, y no deja de ser una experiencia cotidiana introducida en el contexto del arte. No dejan de ser relatos que hacen presente un acontecimiento pasado, donde los dientes son objetos enigmáticos que nos hablan de algo que sucedió y donde busco que el espectador realice una reflexión en torno a lo que sucede en nuestra tierra y permanece oculto como estas fosas. 

SEMBRANDO PASOS DESDE EL CAMPO HASTA LA CIUDAD

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El interés por la ciudad y el individuo se debe a esa necesidad de estar abrigado por ese tumulto de paredes bulliciosas y a la vez desoladas que hacen pensar en quienes las han recorrido y habitado.
Pero además para el espectador que está frente a una obra de arte, la vista es ligeramente incomodada cuando la imagen no le permite decidir si se trata de una u otra cosa; el espectador tiene el sentimiento de haber reconocido el objeto; y es notable que una percepción defectuosa de lo que observa, o de su exacta amplitud, o del material con que está hecho, etc. acarrea una obstaculización comparable, un obstáculo del mismo nivel.
Todo sucede como si los rasgos que no participan en el desglose de los objetos fueran culturalmente experimentados como cualidades, y determinaciones agregadas y no indispensables en la inmediatez.